Una educación, de Tara Westover: «Podéis llamarlo transformación. Metamorfosis. Falsedad. Traición. Yo lo llamo una educación.»
Con esta frase, Tara resume el giro drástico en su vida y la ruptura con su familia. Esto solo es posible gracias a una voluntad férrea que le lleva a labrarse un futuro alejado de las montañas que le vieron nacer.
Me ha tocado mucho su lectura. Escrito con una forma clara, sencilla y directa, cuenta su infancia y juventud dentro de una familia mormona, en una casa aislada y lejos de educación, médicos, al igual que de niños con los que compartir juegos y experiencias. El único contacto de Tara con otros infantes se da cuando la familia asiste a la iglesia. Da mucho que pensar cuánto puede marcar a una persona el lugar donde nace. Sabemos que los mormones pueden ser núcleos cerrados con unas creencias firmes muy diferentes a las nuestras, pero este caso es llevado al límite. Asusta pensar que, a día de hoy, aún hayan personas que piensen y se comporten así. Debo decir que en varios pasajes del libro, me he sentido indignada y me he tenido que forzar a continuar leyendo.
Por otra parte me ha sorprendido mucho la protagonista que, a pesar de las circunstancias, se resiste a dejarse llevar y lucha enconadamente no solo por aprender, sino por ser la mejor. Será la única forma en la que pueda conseguir las ayudas pertinentes que le permiten continuar con sus estudios. Una mujer admirable que se ha hecho a sí misma.
A pesar de los pesares me pregunto, ¿tendrá alguna secuela debido a su vida pasada? ¿Qué habrá ocurrido con su familia tras la publicación del libro?
Sinopsis:
Nacida en las montañas de Idaho, Tara Westover ha crecido en armonía con una naturaleza grandiosa y doblegada a las leyes que establece su padre, un mormón fundamentalista convencido de que el final del mundo es inminente. Ni Tara ni sus hermanos van a la escuela o acuden al médico cuando enferman. Todos trabajan con el padre, y su madre es curandera y única partera de la zona.
Tara tiene un talento: el canto, y una obsesión: saber. Pone por primera vez los pies en un aula a los diecisiete años: no sabe que ha habido dos guerras mundiales, pero tampoco la fecha exacta de su nacimiento (no tiene documentos). Pronto descubre que la educación es la única vía para huir de su hogar. A pesar de empezar de cero, reúne las fuerzas necesarias para preparar el examen de ingreso a la universidad, cruzar el océano y graduarse en Cambridge, aunque para ello deba romper los lazos con su familia.

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