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viernes

La investigación


Autor con el que comencé el año 2019 y al que decidí seguirle la pista muy de cerca. Tras La nieta del señor Linh y El informe de Brodeck, la inauguración de una librería fue la excusa perfecta para buscar otra obra de Philippe Claudel que llevarme a casa. En La investigación, encontramos aquí una fábula con aires kafkianos en la que pasé de la risa a la angustia dejándome finalmente bastante tocada. Si lees a Claudel ten por seguro que te va a remover sí o sí.

La investigación es una historia rocambolesca en la que un investigador es enviado para estudiar una serie de graves sucesos acaecidos en una empresa. En los últimos tiempos un elevado número de trabajadores optaron por el suicidio. El investigador tiene ante si una ardua tarea que está dispuesto a resolver, elaborando un fiel informe sobre su investigación. Sin embargo, todo se pone en su contra desde el primer momento, como si un gran ojo vigilara sus pasos y un prestidigitador o ilusionista moviera los hilos, no solo de sus pasos sino de todos y cada uno de los escenarios en los que se moverá nuestro atribulado protagonista. Un título óptimo para debatir en un club de lectura.

La mayoría de su lectura la realicé en transporte público, por lo que más de una persona se divertiría observando mi gestos de incredulidad, sonrisas y risas sofocadas. Y es que la sátira e incongruencia envuelve la historia hasta pasar a un halo asfixiante, momento en que dejas las risas aparte, preguntándote cuánto de esta gran metáfora se da en la sociedad en la que nos movemos.

¿Hasta qué punto puede alguien actuar por iniciativa propia? ¿Es mejor dejarse llevar y convertirse en uno más o tratar de nadar en contra corriente? ¿Nos importa de verdad lo que le pasa al prójimo o tratamos solo de “cubrir” nuestro expediente para no tener problemas y así no ser señalados? ¿Estaríamos dispuestos a echar una mano a una persona que apareciera, desubicada y desesperada, ante nuestras narices?

Hace ya semanas que terminé su lectura pero aún siento la historia dando vueltas en mi cabeza retorciendo de vez en cuando un poco las entrañas. Claudel es de los que se cuela a través de los resquicios para arañar y dejar huella.

Sinopsis:

Philippe Claudel es sin duda uno de los escritores franceses más interesantes del panorama literario contemporáneo, que ha demostrado, en novelas de composición clásica como Almas grises o El informe de Brodeck, su capacidad para indagar en el pasado para iluminar nuestra comprensión del presente.

En La investigación recurre a la fábula para cuestionar lo absurdo y alienante de nuestra existencia, en la tradición de grandes maestros como Franz Kafka o Samuel Beckett, y hacer así una crítica mordaz de la sociedad actual.

Una tarde lluviosa, un anodino personaje baja de un tren en una ciudad sin nombre, extraña y familiar a un tiempo. Con paciencia, espera a que alguien se presente a recogerlo, pero nadie llega. Resignado, al caer la noche se dirige a pie hacia las oficinas de la Empresa para comenzar el trabajo que se le ha asignado: una investigación acerca de las causas de los numerosos suicidios que se han producido entre los trabajadores de esta organización gigantesca.

Sin embargo, lo que para este hombre debería ser un encargo más, se convierte en una tarea complicada desde el principio: se le niega el acceso a la Empresa fuera del horario laboral, se le requiere más documentación de la que aporta y, de nuevo en soledad, debe hacer frente a un cúmulo de dificultades para encontrar su propio alojamiento.

En una atmósfera cada vez más hostil, el Investigador se siente vigilado y sospecha que ha caído en una oscura trampa. Sin poder comer ni dormir, rodeado de empleados que se muestran ora amables, ora amenazantes, y sin hallar respuestas a sus preguntas, el Investigador presiente que él podría ser la próxima víctima de esa máquina infernal, sin rostro, que fabrica seres vacuos e identificados, como él mismo, por la función que cumplen o más bien pretenden cumplir.


jueves

El informe de Brodek


Confirmo que con este título: El informe de Brodek, Philippe Claudel ha sido un gran descubrimiento. Nos hallamos ante una pluma prodigiosa, capaz de insinuar dejando que el lector construya la historia mostrando solo lo justo y necesario. Escribe con una elegancia y destreza tal que va calándote el corazón y el alma dejándote temblando. Al termino de su lectura necesité que pasaran las horas para digerir todo lo que había removido. Al día siguiente me sentí sumamente agradecida por esa lectura cruda, honda y, puedo decir, hasta curativa.

Es curioso al finalizar pensé que mi preferido era La nieta del señor Linh, y sin embargo, al día siguiente, cuando el aluvión de sensaciones que se produjeron al término dejan paso a una calmada nostalgia, siento una gran indecisión al respecto.

Con esta lectura Claudel pasa a formar parte de mis escritores de cabecera. Una recomendación que agradezco muchísimo.

Sinopsis:

Galardonada con el prestigioso premio Goncourt des Lycéens 2007 e instalada en las listas de libros más vendidos desde su publicación, esta última novela de Philippe Claudel continúa la senda iniciada en Almas grises: la investigación de los claroscuros del alma humana.


Apenas ha transcurrido un año desde el final de la guerra cuando una muerte rompe la tranquilidad de un pequeño pueblo perdido en las montañas. El único extranjero del lugar, a quien llaman Der Anderer —el Otro, en alemán—, ha sido asesinado y todos los hombres de la localidad se confiesan autores del crimen. Todos menos Brodeck, quien recibe el encargo de redactar un informe sobre lo sucedido «para que quienes lo lean puedan comprender y perdonar».

Considerado actualmente uno de los mejores novelistas franceses de su generación, Philippe Claudel renueva su exploración de los recodos más sombríos del ser humano y sus complejos mecanismos. Los escasos detalles sobre el lugar y el tiempo de la acción, el pausado relato del narrador y su peculiar voz, al límite de la ingenuidad, otorgan a la novela la dimensión de una parábola de enorme eficacia e intensidad, a la vez sombría y llena de esperanza.

La nieta del señor Linh


Como ya comenté en una reseña anterior, lo encontré en la Biblioteca y no pude resistirme a llevarlo conmigo. La nieta del señor Linh, de Philippe Claudel.

Tenía muchas ganas de leer este libro de Claudel, aunque temía volver a encontrarme con el estilo intimista que marcaron mis primeras lecturas del año. Pero no, aquí relata una maravillosa historia de un abuelo que huye de la muerte y la guerra con su nieta de escasos meses, que me ha conmovido y enamorado desde la primera página del libro. Me encanta descubrir obras, pero me gusta más aún hallar autores que me fascinen y, sin lugar a dudas, Claudel es uno de ellos por su prosa poética que te envuelve y toca para desarmarte.

Me ha hecho pensar en la fuerza del amor y de la amistad, de cómo dos almas solitarias pueden encontrarse y sostenerse sin necesidad de hablar el mismo idioma. Tambien me ha hecho pensar en la inmensa suerte que tenemos por no vernos privados de nuestra familia por guerras y miserias. Una lectura dura pero sumamente reconfortante. Eso sí, aviso, es posible que haya que tener a mano algún que otro pañuelo.

Sinopsis:

Una fría mañana de noviembre, tras un penoso viaje en barco, un anciano desembarca en un país que podría ser Francia, donde no conoce a nadie y cuya lengua ignora.

El señor Linh huye de una guerra que ha acabado con su familia y destrozado su aldea. La guerra le ha robado todo menos a su nieta, un bebé llamado Sang Diu, que en su idioma significa «Mañana dulce» una niña tranquila que duerme siempre que el abuelo tararee su nana, la melodía que han cantado durante generaciones las mujeres de la familia. Instalado en un piso de acogida, el señor Linh sólo se preocupa por su nieta, su única razón de existir hasta que conoce al señor Bark, un hombre robusto y afable cuya mujer ha fallecido recientemente.

Un afecto espontáneo surge entre estos dos solitarios que hablan distintas lenguas, pero que son capaces de comprenderse en silencio y a través de pequeños gestos. Ambos se encuentran regularmente en un banco del parque hasta que, una mañana, los servicios sociales conducen al señor Linh a un hospicio que no está autorizado a abandonar. El señor Linh consigue, sin embargo, escapar con Sang Diu y adentrarse en la ciudad desconocida, decidido a encontrar a su único amigo. Su coraje y determinación lo conducirán a un inesperado desenlace, profundamente conmovedor.

Tras el enorme éxito de Almas grises, Philippe Claudel ha vuelto a causar un gran impacto con esta exquisita fábula sobre el exilio y la soledad, o lo que es lo mismo, la lucha por preservar la identidad.

Bajo el árbol de los toraya


Me habían recomendado mucho a Philippe Claudel e investigando en E-biblio descubrí este Bajo el árbol de los toraya. Me llamó la atención su título y decicí conocer por fin al autor. Tras su lectura, considero que no es el mejor libro para iniciarse con Claudel, porque, si bien es cierto que me ha gustado muchísimo cómo escribe, no era mi momento dada su temática y forma.

Se trata de una historia intimista, tipo diario, en la que el protagonista recuerda episodios de su vida en paralelo con la vida de su amigo y confidente fallecido. Bajo el árbol de los toraya, como primer lectura del año, no ha sido una lectura alegre, pero la historia no es ni más ni menos que la vida en si, con sus subidas y bajadas, un camino donde encontramos a seres que llegan para quedarse en nuestra vida, hasta que la muerte nos separa de ellos. Porque así Claudel, de forma metafórica, con sus recuerdos, construirá un árbol de los toraya en el que envolverá vida, amistad y amor.

No estoy acostumbrada a este tipo de literatura intimista y menos aún si ronda la idea de la muerte de un ser querido. Como digo, si no me hubiera quedado solo en el escritor y poco más, no lo hubiera elegido como mi primera lectura del año. Sin embargo, a su término, tuve bien claro que continuaría leyendo a Claudel.

Sinopsis:

En las montañas de la isla indonesia de Célebes vive el pueblo de los toraya, conocido por unos ritos funerarios que se prolongan durante varios días y congregan a toda la comunidad. Cuando un bebé muere, por ejemplo, su cuerpo se deposita en el interior del tronco de un árbol centenario que, poco a poco, lo envuelve y se nutre de él. Así, al crecer, el árbol conduce a los niños hacia el cielo, un símbolo escultórico mediante el cual se mantienen próximos los seres amados que ya no están.

El narrador de esta historia, un cineasta profundamente afectado por el fallecimiento de Eugène, su mejor amigo y confidente, descubre en los árboles de los toraya la síntesis del misterio de la vida y la muerte, como una llave maestra capaz de abrir ese recinto hermético en el que las personas escondemos las vivencias más íntimas. Asomándose al abismo de la pérdida, el narrador se encuentra, paradójicamente, cara a cara con la intensidad del amor, ese enigma insondable que nos liga al futuro mientras el presente desgarra nuestro ser.