El cuento del cortador de bambú me llamó la atención por su título, su portada y por su sinopsis..., ¡por todo! 😁.
Considerado primer relato de ficción de la literatura japonesa escrito con el sistema silábico “kana” y precursora del género “monogatari” que florecería a largo de la época Heian. Me pareció una auténtica joyita que merecía toda mi atención.
Escrito en el siglo X (año 909, en concreto), en donde podemos encontrar el origen del nombre del monte Fuji, entre otras cosas, trasladándonos a un pasado mítico envuelto en leyenda. Ya solo por la historia que nos cuenta su traductor Iván Hernández Martínez sobre la época Heian, el surgimiento de la literatura en kana (en donde el protagonismo lo ostentaron las mujeres como escritoras), las notas sobre el japonés y todas la anotaciones aclaratorias del mismo, merecen muchísimo la pena.
Un cuento muy cortito sobre la princesa Kaguya, una diminuta niña encontrada en un tronco de bambú que cambiará para siempre la vida de un matrimonio sin hijos. Este ser de luz, de una inmensa belleza, inteligencia y sensibilidad, de pronto se convertirá en una caprichosa joven dispuesta a que sus pretendientes se jueguen la vida, pero ¿cuál es la realidad de esta actitud?
Sinopsis
Narra la historia de la princesa Kaguya: La pequeña, de tamaño tan diminuto que cabe en la palma de la mano, es milagrosamente descubierta en el interior de un tronco de bambú por el anciano leñador Okina, quien la criará junto a su esposa como si de su propia hija se tratase.
La princesa crecerá y se convertirá en una hermosa joven cuya excepcional belleza atraerá a multitud de pretendientes, a los que someterá a pruebas imposibles. No obstante, ninguno de ellos será aceptado por la princesa. Hasta el mismísimo emperador de Japón, prendado de tan sublime beldad, será rechazado. El motivo no es otro que el verdadero origen de Kaguya y que determinará el desenlace final de la historia.
