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viernes

Una habitación propia


Llegué a este libro escuchando un podcast. Virginia Woolf era una de mis escritoras pendientes y ahora me pregunto porqué esperé tanto para leerla. Una habitación propia es uno de los indispensables, sobre todo si eres mujer.

Partimos de la base de que esta obra está englobada en el género de "ensayo" de los que no he leído muchos, pero tengo el firme propósito de enmendarlo.

Destacaría de Virginia Woolf una narrativa en extremo inteligente. Unas frases largas y laboriosas que, sin embargo, construidas de forma maestra. Se podría pensar que este tipo de lenguaje puede dar lugar a perderse en la historia o en el significado de lo que la autora nos quiere expresar. Nada más lejos, desde mi modesto punto de vista. Si bien a veces se agradece una narrativa sencilla y directa, agradezco mucho sumergirme de vez en cuando en una lectura con ricos matices en el lenguaje. Y en esto Virginia era una auténtica maestra.

El fondo de la obra ha sobrepasado mis expectativas. Hacía ya mucho tiempo que echaba en falta el nombre de muchas escritoras en la historia de la literatura. En mi juventud creía que no existían. Excepto honrosas excepciones que han tenido a bien incluir en los libros de texto. Pero son las mínimas y Virginia analiza la dificultosa introducción de la mujer en este campo. Lo plantea con una claridad y honestidad valiente y digna de admiración.

Una lectura que se me ha hecho muy corta. En este caso no había un final de historia, pero el tema era tan interesante, junto con la forma de encauzarlo de la autora, que hubiera querido leer mucho más.

Una obra absolutamente imprescindible.

Sinopsis:

En 1928 a Virginia Woolf le propusieron dar una serie de charlas sobre el tema de la mujer y la novela. Lejos de cualquier dogmatismo o presunción, planteó la cuestión desde un punto de vista realista, valiente y muy particular.

Una pregunta: ¿qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Una sola respuesta: independencia económica y personal, es decir, Una habitación propia.

Sólo hacía nueve años que se le había concedido el voto a la mujer y aún quedaba mucho camino por recorrer. Son muchos los repliegues psicológicos y sociales implicados en este ensayo de tan inteligente exposición; fascinantes los matices históricos que hacen que el tema de la condición femenina y la enajenación de la mujer en la sociedad no haya perdido ni un ápice de actualidad. Partiendo de un tratamiento directo y empleando un lenguaje afilado, irónico e incisivo, Virginia Woolf narra una parábola cautivadora para ilustrar sus opiniones.

Un relato de lectura apasionante, la contribución de una exquisita narradora al siempre polémico asunto del feminismo desde una perspectiva inevitablemente literaria.