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jueves

El monje

Toda una sorpresa este libro: El monje, de Matthew G. Lewis.


No lo habría leído si no fuera por las recomendaciones de un maravilloso grupo de lectura. Debo decir que ha sido una auténtica sorpresa. Investigando tras su lectura he podido saber que su autor la escribió en 1794, con 19 tiernos añitos y en tan sólo 10 semanas. Su obra se convirtió en la obra cumbre de la literatura gótica.

No me imagino cómo debió de caer en aquella época este bombazo. Y no hablo sólo de la iglesia (inimaginable), sino de la sociedad en general: Ambrosio es un sacerdote criado y educado en el seno de la iglesia, un dechado de virtudes que enfervorizaba a las masas con sus sermones.

Ocurrirá lo jamás pensado: se convertirá en juez ejecutor y a la vez víctima del pecado y la lujuria. El efecto bola de nieve lo engullirá. Una obra extremadamente bien escrita, con un ritmo que mantiene alerta al lector y con unos episodios inquietantes (la monja sangrienta es el súmmun).

Mucho más que recomendable.

Sinopsis:

El Monje, de Matthew G. Lewis, libro terrible y audaz, y una de las cimas de la novela gótica, vio la luz en marzo de 1796, y despertó inmediatamente el interés y el asombro de la crítica y el público.

Hoy, doscientos años más tarde, el poder hipnótico de su prosa y el veneno moral que destilan sus páginas sigue despertando el asombro de las generaciones de lectores que gustan del terror clásico. Ya desde su aparición, la obra fue tachada y condenada por impía, libertina, atea y corrompida. Howard Phillips Lovecraft, maestro de ceremonias de la literatura macabra, la considera «una obra maestra de verdadera pesadilla cuyos elementos generales de corte gótico están condimentados con un cúmulo de rasgos macabros».

La novela nos presenta a un monje español, llamado Ambrosio, quien de un estado profundamente virtuoso, tras ser tentado por el demonio –bajo la apariencia de la hermosa doncella Matilde–, recorre las más bajas estancias de la abyección, hasta caer en las crueles garras de la Inquisición.