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jueves

El gran cuaderno, Claus y Lucas


Tras leer La analfabeta tuve claro que quería leer algo más de Agota Kristof y me decanté inmediatamente por El gran cuaderno, Claus y Lucas.


Me impactó tantísimo este pequeño libro. Removida hasta lo más hondo de mis entrañas. Tal vez la forma tan sencilla y directa de narrar por parte de Agota, aún recrudece más las sensaciones. No hay espacio para las emociones, solo para contar las vivencias tal cual ocurren porque no podemos permitirnos ser débiles… tal cual.

Dos hermanos gemelos en plena guerra quedan tutelados por su abuela, una mujer considerada por muchos como una bruja. Tratados por la misma sin ningún miramiento, deberán de trabajar para ganarse la comida y un techo para dormir. Ellos mismos se ocuparán de construir sus propias reglas, un código moral y de exigirse un estricta enseñanza, puesto que comprenden que deben aprender aunque no puedan ir a la escuela. Los niños no deberían de vivir enfrentamientos armados, porque lo peor de los mismos no son las bombas y las muertes, sino la falta de escrúpulos que florece en personas que pueden ser tus vecinos a los que ves todos los días.

Te deja en shock… no quieres seguir leyendo, pero a la vez necesitas saber más.

Sinopsis:

Dos hermanos gemelos, idénticos, pues nadie los distingue, son llevados por su madre a casa de la abuela, en la Pequeña Ciudad, debido al hambre y a los intensos bombardeos a que está sometida la capital. La abuela tiene un huerto y realiza toda clases de ventas lucrativas, en unos momentos en los que las patatas valen más que las joyas. Todos la conocen como la Bruja.

Los dos hermanos sobreviven en medio de la gran guerra que asola Europa. Pese a la barbarie existente son capaces de encontrar, ellos solos, el código moral que les guíe y, aunque parezca increíble, aprovechan el tiempo y aprenden, en condiciones tan difíciles como las que viven. Consiguen un cuaderno grande, y con un diccionario y una Biblia, cada día, estudian cálculo, ortografía, composición y ejercitan la memoria. Escriben también una composición, se la corrigen uno al otro y la más valorada pasa a engrosar las historias de El Gran Cuaderno.

La analfabeta


Con La analfabeta de nuevo me encontré con una lectura intimista que, en este libro, abarca varios capítulos de la vida de Agota Kristof. También era el primer acercamiento a su escritura y me llevé una gran sorpresa, porque tenía una forma de escribir sencilla, pero a la vez muy directa e impactante. Es increíble cómo narra vivencias duras, ciñéndose a los hechos y removiéndonos por completo con su prosa. Me tocó Kristof, por lo que seguro volveré a leer de ella.

Llegué a este título como lectura recomendada por administración en el grupo de lectura. Tenía unos días de vacaciones que me quedaban, así que indagué y descubrí que en la Biblioteca tenían el ejemplar por lo que nos agendamos visita a la misma en cuanto pasara año nuevo. Me encontré con un libro super finito. Añoro poder acudir de forma asidua al lugar y bichear títulos, así que busqué si había algo más de Claudel con el fin de alargar un poquito la visita. Encontré otro título muy recomendado que también se vino conmigo a casa.

Es admirable encontrar y leer a mujeres de carácter en la literatura. Da la impresión de que son las únicas que consiguieron, ya no destacar, sino llegar con sus letras y ser reconocidas. Aún así hay un largo trabajo por hacer. Una mujer que en su infancia devoraba libros en húngaro y que más tarde debe de cambiar radicalmente su idioma por el francés.

Desconcierta la simplicidad profunda con que narra sus vivencias, marcadas por guerra, soledad en un internado, su lucha con otras lenguas. Utiliza las palabras justas y precisas, que enjuician hechos que marcaron su vida.

Sinopsis:

Once breves capítulos para once momentos de la intensa vida de Agota Kristof. Una obra autobiográfica que sintetiza en estos bellos fragmentos los once momentos fundamentales de una existencia apasionada. Estas páginas han sido definidas por la crítica como «un regalo para el intelecto»; un trayecto vital que describe primero a una joven que devora libros en húngaro para luego dar la palabra a una escritora mundialmente reconocida en otro idioma, el francés. De una infancia feliz a la pobreza después de la guerra, pasando por los años de soledad en el internado, la muerte de Stalin, la lengua materna y las lenguas enemigas como el alemán y el ruso, la huida de Austria y la llegada a Lausanne con su bebé.

Las palabras de Agota Kristof nunca son tristes, son implacables, justas y precisas. Todo el mundo de Agota Kristof está aquí, en este libro caracterizado por frases breves, minimalistas, diminutas en las que se concentran en todo momento las grandes reflexiones y los poderosos pensamientos que las han provocado.