Con Cuatro corazones con freno y marcha atrás, de Enrique Jardiel Poncela, hoy te hablo de teatro, que no solo me gusta verlo (esa magia que se establece entre actor y público) sino que también me encanta leerlo. Creo que es un género del que no se suele hablar y por ello os animo a su lectura y disfrute.
Aquí nos encontramos con una obra rocambolesca y original, repleta de humor que provocará más de una risa. Los personajes se hacen cercanos y parece que formen parte de tu familia. Emiliano, un cartero que llega a entregar un certificado a Ricardo Cifuentes, y al que le será imposible entregarla, será el hilo conductor de toda la historia. Se encontrará con todo tipo de enredos manteniendo el tipo en todos ellos. Un auténtico personajes, vaya.
Si queréis pasar un buen rato, reír y hacer una pausa con algo cortito, os lo recomiendo encarecidamente.
Esta edición de Vicens Vives va acompañada de introducción, notas aclaratorias y propuestas de trabajo, desde el punto de vista literario y lingüístico, que ofrecen una serie de sugerencias dramaturgias para el montaje teatral.
Sinopsis:
Cuatro corazones con freno y marcha atrás es una de las obras más logradas de Enrique Jardiel Poncela. Cuenta la historia de cinco personas que no sólo se convierten en inmortales sino que, descontentos con ello, cuatro de ellos acaban rejuveneciendo.
Tras ingerir el elixir de la eterna juventud y el elexir del rejuvenecemiento, los protagonistas creen haber encontrado la solución a todos sus problemas y haber alcanzado la felicidad absoluta, sin embargo lo que parece ser algo maravilloso se convierte en una existencia insoportable que los sumirá en la desesperación.
