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miércoles

El coronel no tiene quien le escriba


Tras iniciarme con Gabo, el pasado año, con su obra cumbre (Cien años de soledad), no tenía muy claro si me atrevería de nuevo con él. Me explico, yo busco forma y fondo. Busco que ese fondo, ese hilo argumental, esa historia, me toque y me guste. La forma me pareció sublime, pero me perdí a veces en la historia. Cosa mía, sin lugar a dudas. Hay lecturas para todo el mundo, pero no todas las personas podemos leer lo mismo.

De una forma u otra, en el confinamiento tuve claro que quería volver a leer a Gabriel García Márquez, quería de nuevo adentrarme en esa forma suya tan poética y metafórica de escribir, y así llegué a su novela corta El coronel no tiene quien le escriba.

Algunos indican que con esta obra García-Márquez se “entrenaba” para llegar a Cien años de soledad. No me corresponde a mi decir si era así o no, pero lo cierto es que hay muchos guiños a la misma.


Un coronel que militó con Aureliano Buendía y comparte una mísera y sencilla vida con su mujer y el gallo propiedad de su hijo difunto. Un canto a la humildad y al conformismo pero también a la esperanza, a los principios. Con esa prosa tan característica de Gabo que hilaba las palabras con una maestría tan suya, tan honda y profunda, puedo decir que la historia sí me ha llegado, más incluso que su obra cumbre.



Sinopsis


Escrito durante su estancia en París, adonde había llegado, a mediados de los cincuenta, como corresponsal de prensa y con la secreta intención de estudiar cine. El cierre del periódico para el que trabajaba le sumió en la pobreza mientras redactaba en tres versiones distintas esta excepcional novela, que luego fue rechazada por varios editores antes de su publicación.


Tras el barroquismo faulkneriano de La hojarasca, esta segunda novela supone un paso hacia la ascesis, hacia la economía expresiva, y el estilo del escritor se hace más puro y transparente. Se trata también de una historia de injusticia y violencia: un viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda...


viernes

Cien años de soledad


Siempre tengo la sensación de que hay demasiados libros que forman parte de la humanidad y que no he leído. Los prejuicios me han llevado, durante muchos años, a huir de ellos. Como sabéis, hace un tiempo que decidí poner remedio a ello, porque pienso que me puedo estar perdiendo grandes obras. Este era uno de ellos. ¿Quién no ha oído hablar de Cien años de soledad y de Gabriel García Márquez?


Encontré esta edición ilustrada de RANDOM HOUSE y pensé que había llegado el momento. De inmediato me sumergí en el realismo mágico de García Márquez conociendo a los primeros Buendía.

La edición acompaña un árbol genealógico para que sea más fácil seguir a estas 7 generaciones de Buendía, sin morir en el intento. Pero, al ser edición electrónica, la letra me quedaba un poco pequeña, era algo incómodo ir y venir y acabé por no consultarla e intentar forzar mi memoria para saber quién era quién. También podría haber cogido una libreta e ir haciéndolo yo, cosa que no hice y que recomiendo muchísimo. ¡Ojo!, porque algunas que rondan por internet desentrañan el desenlace del mismo y no es cuestión.

La prosa de Gabo es extraordinaria. El algún párrafo me he perdido y he releído asombrándome con la capacidad descriptiva del escritor. También me ha maravillado la inmensa imaginación y creatividad para crear esta historia de 7 generaciones, tantos personajes, tan sumamente parecidos unos a otros, repitiéndose incluso nombres. Es un buen ejemplo de arquetipos que se repiten, de padres a hijos y/o a abuelos. Si algo está presente en la novela es el amor y el desamor, al igual que la iniciación a la edad adulta. Sucesos imprevisibles, extraños, mágicos, originales… Personajes cercanos pero solitarios, incomprendidos, castigados.

A pesar de todo ello, el libro se me ha hecho largo y algo pesado. Debo de ser sincera. Entiendo que sea considerado la obra cumbre de la literatura latinoamericana y algunos lo comparan con El Quijote español, que no he leído (lo intenté en una ocasión pero lo dejé antes de llegar a la mitad). Sea como sea, aunque me haya costado a veces continuar, encontraba algo que me volvía a atrapar y tenía decidido acabarlo.

Mi recomendación, además de elaborar un esquema y hacerse unas notitas, es leerlo en papel, así será más fácil ir y venir de una página a otra, releyendo o buscando alguna referencia.


Sinopsis:

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.»

Con estas palabras empieza una novela ya legendaria en los anales de la literatura universal, una de las aventuras literarias más fascinantes de nuestro s iglo. Millones de ejemplares de Cien años de soledad leídos en todas las lenguas y el premio Nobel de Literatura coronando una obra que se había abierto paso «boca a boca» -como gusta decir el escritor- son la más palpable demostración de que la aventura fabulosa de la familia Buendía-Iguarán, con sus milagros, fantasías, obsesiones, tragedias, incestos, adulterios, rebeldías, descubrimientos y condenas, representaba al mismo tiempo el mito y la historia, la tragedia y el amor del mundo entero.