Julia de Burgos rebelde y feminista poeta puertorriqueña
Hoy te hablo de otra gran poeta que he descubierto. Se trata de Julia Constancia Burgos García, más conocida como Julia de Burgos. Rebelde y feminista poeta puertorriqueña, que animó a las mujeres en la liberación femenina.
¿Quién fue Julia de Burgos?
Julia de Burgos nació el 17 de febrero de 1914 en Carolina, Puerto Rico y falleció el 6 de julio de en Nueva York. Una corta vida la que puedo vivir esta gran mujer.
A pesar de ello su gran obra hizo que sea considerada por muchos críticos como "la más excelsa poeta puertorriqueña".
Hija de una familia muy numerosa, fue la primera de trece hermanos en cursar estudios universitarios. Así se licenció en magisterio, contando con solo 19 años, en la Universidad de Puerto Rico.
Trabajó como maestra en También fue maestra en la escuela elemental Rosa Luz Zayas Cruz. Su gran amor por las letras y la poesía, en concreto, la llevó a destacar en este campo. Sus posibles influencias fueron Luis Llorens Torres, Luis Pales Matos, Clara Lair, Rafael Alberti y Pablo Neruda.
Julia de Burgos, poeta rebelde y feminista
En su poesía destacaba en dos vertientes: el amoroso y la reivindicación para liberar a las mujeres. Escribía en contra de las normas y convencionalismos de la época, animando a que las mujeres puertorriqueñas se rebelaran.
Se declaraba rebelde y feminista, destaca obras como el poemario Yo misma fui mi ruta, sobre la liberación de las mujeres. Aquí defendía que ella podía manejar su propia vida y exhortaba a las mujeres a hacer lo mismo, sin sentirse inferiores.
Con tan solo 39 años, el 6 de julio de 1953, en una acera del barrio de Harlem, en Nueva York, se desplomó, muriendo de pulmonía.
Triste fue su salida de este mundo, porque nadie reclamó su cuerpo, por lo que fue enterrada como "Jane Doe". Sin embargo, unos amigos encontraron más tarde su tumba, reclamando su cuerpo.
Por fin, los restos de Julia de Burgos, rebelde y feminista poeta puertorriqueña, pudieron ser enterrados en Carolina, su ciudad natal donde se elevó un monumento en el lugar del sepelio.
Reconocimiento a Julia de Burgos
El 19 de febrero de 1987, el Departamento de Español del Recinto de Humacao, de la Universidad de Puerto Rico, realizó un homenaje a la poeta. Le concedieron un póstumo doctorado Honoris Causa en Letras y Humanidades. Dicho evento fue presentado por su sobrina, María Consuelo Sáez Burgos.
En su honor también llevan su nombre escuelas y avenidas en la ciudad de San Juan.
En la misma ciudad, se levantó la Casa Protectora Julia Burgos, que protege a mujeres sobrevivientes de violencia doméstica. También destacan el Museo de Artes y Ciencias Julia de Burgos.
Algunos poemas de Julia de Burgos
He querido traer a este rincón, dos poemas de Julia que destacan por su faceta feminista y reivindicativa.
Dadme mi número
¿Qué es lo que esperan? ¿no me llaman?
¿me han olvidado entre las yerbas,
mis camaradas más sencillos,
todos los muertos de la tierra?
¿por qué no suenan sus campanas?
ya para el salto estoy dispuesta.
¿Acaso quieren más cadáveres
de sueños muertos de inocencia?
¿acaso quieren más escombros
de más goteadas primaveras,
más ojos secos en las nubes,
más rostro herido en las tormentas?
¿quieren el féretro del viento
agazapado entre mis greñas?
¿quieren el ansia del arroyo,
muerta en mi mente de poeta?
¿quieren el sol desmantelado,
ya consumido en mis arterias?
¿quieren la sombra de mi sombra,
donde no quede ni una estrella?
casi no puedo con el mundo
que azota entero mi conciencia...
¡Dadme mi número! no quiero
que hasta el amor se me desprenda...
(Unido sueño que me sigue
como a mis pasos va la huella.)
¡Dadme mi número, porque si no,
me moriré después de muerta!
Yo misma fui mi ruta
Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida;
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes,
y mis pies planos sobre la tierra promisora
no resistían caminar hacia atrás,
y seguían adelante, adelante,
burlando las cenizas para alcanzar el beso
de los senderos nuevos.
A cada paso adelantado en mi ruta hacia el frente
rasgaba mis espaldas el aleteo desesperado
de los troncos viejos.
Pero la rama estaba desprendida para siempre,
y a cada nuevo azote la mirada mía
se separaba más y más y más de los lejanos
horizontes aprendidos:
y mi rostro iba tomando la expresión que le venía de adentro,
la expresión definida que asomaba un sentimiento
de liberación íntima;
un sentimiento que surgía
del equilibrio sostenido entre mi vida
y la verdad del beso de los senderos nuevos.
Ya definido mi rumbo en el presente,
me sentí brote de todos los suelos de la tierra,
de los suelos sin historia,
de los suelos sin porvenir,
del suelo siempre suelo sin orillas
de todos los hombres y de todas las épocas.
Y fui toda en mí como fue en mí la vida...
Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida;
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes;
cuando ya los heraldos me anunciaban
en el regio desfile de los troncos viejos,
se me torció el deseo de seguir a los hombres,
y el homenaje se quedó esperándome.
No sé a ti, pero a mí los poemas de esta mujer me remueven entera. Te animo a seguir leyendo sobre ella y me comentes en este rincón que, al fin y al cabo, aunque sea mío, también está hecho para ti.
