Una auténtica sorpresa esta novela corta de Truman Capote. Es increíble el cambio de registro del autor si lo comparamos con otra de sus grandes obras: A sangre fría.
Desayuno en Tiffany’s nos muestra unos personajes sumamente auténticos y puros, sí, digo puros, porque se muestran tal cual son, sin caretas de por medio. Todo lo que podría parecer que su protagonista se deja llevar por una superficialidad descomunal es simplemente un ardid, dado que pocas veces he encontrado esa mezcla de picardía, inocencia, astucia, inteligencia y autenticidad. Lo que al principio parece una atractiva joven y simpática chalada se torna una mujer que vive al día, según sus creencias y principios, libre de ataduras, por la que llegas a sentir una inmensa simpatía y ternura.
Una mujer que calará hondo en todos los que la conozcan, sobre todo en “Fred” su vecino, un joven que quiere ser escritor y que será el que nos relate la historia, y en el barman de la esquina, que será testigo de muchas de sus conversaciones, conociendo su vida y actuando como amigo de ambos.
Me ha llamado mucho la atención la forma tan sutil de tratar la dedicación de Holly dándole vueltas a cómo se podría ver en los años en que se escribió el libro... Solo queda volver a ver a aquella dulce y atribulada Audrey Hepburn de la versión cinematográfica, que vi en mi juventud y que ahora, recién leído el libro, me doy cuenta de que no imagino a nadie mejor para encarnar a Holly Golightly (pese a que Capote quisiera a Marilyn Monroe, papel que ella rechazó).
Sinopsis
Holly Golightly es, quizás, el más seductor personaje creado por este maestro de seducción que fue Truman Capote.
Atractiva sin ser guapa, tras rechazar una carrera de actriz en Hollywood, Holly se convierte en una estrella del Nueva York más sofisticado; bebiendo cócteles y rompiendo corazones, parece ganarse la vida pidiendo suelto para sus expediciones al tocador en los restaurantes y clubes de moda, y vive rodeada de los tipos más disparatados, desde un mafioso que cumple condena en Sing Sing y al que visita semanalmente, hasta un millonario caprichoso de afinidades nazis, pasando por un viejo barman secretamente enamorado de ella.
Mezcla de picardía e inocencia, de astucia y autenticidad, Holly vive en la provisionalidad permanente, sin pasado, no queriendo pertenecer a nada ni a nadie, sintiéndose desterrada en todas partes pese al glamour que la rodea, y soñando siempre en ese paraíso que para ella es Tiffany's, la famosa joyería neoyorquina.
Desayuno en Tiffany's es una extraordinaria novela corta que, por sí sola, bastaría para consagrar a un autor.




