Siempre me ha gustado leer fantasía, así que cuando vi que una compañera de grupo y lecturas hablaba sobre La niña que bebió luz de luna, lo anoté de inmediato. Sabía que, por su temática, esta obra de Kelly Barnhill iba a subir muchos puestos en la lista de pendientes.
Por lo general en la literatura fantástica puedes verte rodeada de magia, seres mitológicos y excepcionales, héroes, villanos y una clara diferenciación entre el bien del mal. Pero en esta historia la malvada bruja del cuento, a la que todos los años deben entregar al niño más pequeño para no ser destruidos, resulta ser una maravillosa anciana de gran corazón que no entiende porqué abandonan a un bebé a su suerte.
Esta brujita se encarga de recoger, cuidar y buscar hogar y familia a cada uno de ellos cuidando en no faltar a su cita por nada del mundo. También tenemos a otros seres fantásticos: un monstruo poeta y sabio, y un dragón minúsculo, inocente y juguetón. Este trío tan original será el encargado de cuidar a una niña que, accidentalmente, beberá luz de luna quedando enmagizada, con un poder fuera del control en sus tiernos años de edad.
El mal planea sobre los ciudadanos arañando tristezas y miserias. El dolor quema las entrañas y enloquece a las madres, aunque tal vez esa locura no sea tal y entre brumas de congoja y nostalgia se vislumbra alguna verdad.
Un cuento que no puedes perderte si te gusta la magia y crees que la esperanza siempre puede brillar.
Sinopsis:
Una maravillosa fábula sobre los lazos que nos unen.
Esta es la historia de una niña que nació sin magia, y bebiendo luz de luna se convirtió en una persona enmagizada. De una bruja con un gran corazón y una misión imprevista. De un monstruo del pantano sabio y poeta. Y de un minúsculo dragón que espera crecer algún día.
Esta es la historia de seres mágicos que se comportan como personas corrientes, y personas corrientes que se convierten en seres mágicos.
Esta es la historia de cómo todos ellos salvaron a su mundo de la infelicidad y la tristeza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario