Pensar en Stephen King, es pensar en terror, pero en este caso, he descubierto a un autor metido de lleno en fantasía con Los ojos del dragón.
En este libro King juega con el lector y lo disfruta. Es el juglar que narra una historia de tiempos pasados en donde los reyes eran amados u odiados por el pueblo, algunos príncipes eran gallardos, valientes y justos y otros crecían a la sombra del fuerte y eran acosados y derribados por el implacable monstruo de los celos. Los brujos existían y, cómo no, hacían sus fechorías a lo largo de los siglos, valiéndose de pobres títeres que no sabían hasta qué punto eran utilizados por seres tan malignos y miserables.
Como buen narrador, King sabe mantener a su fiel público expectante, y utiliza continuamente un pequeño adelanto de lo que pasará. Como quien no quiere la cosa, lo deja caer de pasada, para casi a continuación, contar cómo acontece aquello que, casi sin venir a cuento, nombró sin darle mucha importancia. La historia te va atrapando y King, sabedor de ello, se centra en la misma, para mantener al lector con el alma en vilo pendiente de la misma, cuando de pronto, vuelve a recordarnos quién es el narrador, volviendo a jugar con nosotros, clavando la vista en nuestros ojos, como si pudiera vernos a través de las líneas de texto, pendiente de nuestros gestos, sintiendo cómo aguantamos la respiración en espera de los acontecimientos que están a punto de desarrollarse.
¿Lo recomiendo tras leerlo como reto? Sí, por supuesto. Si te gusta King, estás obligado; si te gusta la fantasía, estás obligado, y si quieres dejarte llevar y descubrir valores como la nobleza, fidelidad, constancia, prudencia, valentía, inteligencia, etc. por supuesto, estás obligado.
Sinopsis:
Stephen King convierte un clásico cuento de hadas en una obra maestra del género de terror. Los ojos del dragón es un apasionante relato de aventuras, con héroes arquetípicos, dragones, príncipes y hechiceros...
El joven príncipe Peter, hijo del difunto rey, da la talla de monarca y espera heredar el reino. Pero el mago de la corte dispone que sea ungido el príncipe Thomas, un muchacho al que manipula de acuerdo con sus siniestros propósitos. Sin embargo, Thomas posee un secreto que nadie ha sido capaz de adivinar.

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