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Los 3 suicidios de Marcos Ruiz


Me he saltado el orden de los libros leídos para hacer esta reseña porque... porque me lo ha pedido el cuerpo, sin más 😁. Libro polémico en el grupo de literatura. Te hablo de Los 3 suicidios de Marcos Ruiz, de Julio Marín García.

Pues bien, es curioso pero hacía tiempo que buscaba leer un libro así, con esta temática. Durante el tiempo en que busqué sobre ello, y a pesar de haber apuntado algún título, nunca me atreví a dar el paso e iniciar su lectura por ese miedo extraño a sentirme decepcionada. He aquí que de pronto, sin buscar y sin saber a ciencia cierta qué me iba a encontrar en sus páginas, aparece un título del que hablan, casi con la misma pasión, maravillas y decepciones.

Pero de la misma forma en que no tendría porqué juzgar a una persona sin siquiera haber cruzado una palabra con ella, tampoco consideré que debía de juzgar un libro por los comentarios sobre el mismo. La única forma de tener un juicio propio solo se consigue mediante la propia experiencia. También debo decir que la recomendación de una compañera entrópica no era para pasarla por alto, más cuando suele apuntar todas mis recomendaciones. Por tanto, no podía dejar pasar la ocasión sin ponerme en contacto con Julio Marín García y adentrarme en la historia de Marcos.

Impactada y revuelta me quedé con su lectura. ¿Cómo podría comentar sin destripar nada? Terminé por la mañana y estuve dándole vueltas todo el día. Creo que ya lo he dicho alguna vez, me encantan las historias que me hacen pensar y con esta, el barullo mental de pensamientos inquietos que aparecían y se encadenaban unos con otros, ha sido como unos fuegos artificiales.

Al principio fue un lío, estaba desubicada y así debía ser, pero conforme avanzaba y me adentraba en la mísera historia de Marcos, solo quería saber más. En esto tiene la culpa Julio que con su forma de narrar me arrastró irremediablemente, primero a navegar por mares de gran belleza, con una escritura que en cierta forma me recordó a Dos chicos besándose, para después verme inmersa en una tormenta, con olas que me sacudían por todas partes y sin una mísera tabla donde poder asirme para seguir a flote. Si bien al final de la segunda parte vislumbré el meollo del asunto, los detalles que dejaban al descubierto la semilla y el desarrollo hicieron que mi mente se sacudiera queriendo huir de semejante oscuridad.

Pero entonces me doy cuenta de que Julio, sin saberlo, está contestando a algunas preguntas que llevo tiempo haciéndome, porque las circunstancias y el entorno alteran de manera extrema la semilla. Si la misma es algo pequeña y débil, es posible que debamos cuidarla aún con más mimo, con el fin de que el crecimiento de la "planta” sea el mejor posible, pero ¿qué ocurre si no tenemos ningún conocimiento de jardinería?, es más, ¿y si odiamos la misma? La verdad es que me gusta pensar que siempre podemos elegir y acercarnos a la luz olvidando las sombras, pero no siempre tenemos los conocimientos ni los medios y cuando somos el blanco de malas influencias que prefieren pisar a los débiles para sentirse superiores enmedio de su mediocridad. Es posible que todos se condenen sin ser conscientes de ello.

¿Me ha gustado? sí, no solo por su forma de escribir y por su versatilidad sino también porque considero que hay mucha valentía en su forma y en su fondo. No sé si, como algunas personas han dicho, estamos ante un genio o ante un loco, pero bien es cierto que muchos grandes fueron tachados de locos en su tiempo y Julio aborda con mucha entereza temas que otros ponen mucho empeño en ocultar y eso, para mí, es admirable, por mucho que me haya revuelto en algún momento. A veces es necesario sacar todo, por desagradable que sea, para limpiar, dejar entrar la luz y volver a ordenar las cosas. Y como bien es sabido, cuando se entra en materia no es para dejarlo a medias.

Ya tienes la reseña de la segunda parte El legado de Marcos Ruiz.

Sinopsis:

¿Si pudieras dar un paso atrás cambiarías algo de tu vida? ¿Si hubieras hecho algo malo, tan malo, que pudiera repercutir en que una persona quisiera quitarse la vida, podrías dormir por la noche?
«–Marcos, deja de jugar –dijo la voz de Sarita».

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