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La última bruja libre


¿Te ha pasado alguna vez que tenías muchísimas ganas de leer un libro y cuando por fin lo has hecho, te ha decepcionado? Pues bien, con este no ha sido así, porque he encontrado mucho más de lo que esperaba. ¡Me ha fascinado! Te hablo del libro de Anaga Manrique, La última bruja libre.

Es más, no suelo releer libros, pero con este me entraron ganas de volver a comenzarlo y disfrutarlo despacio, saboreando la elegancia de la escritura de Anaga. No lo hice en ese momento porque se me han vuelto a acumular las lecturas y tengo libros que devolver… Eso sí, en cuanto salga el “atasco” lo releeré como un tesorito.

Este es un libro especial en todos los sentidos: regalo de aniversario, dedicado con conjuros y mucho cariño por el autor, protagonizado por una mujer llena de poder y, como colofón, con una prosa que me ha embriagado y enamorado. ¿Se puede pedir más? Pues solo se me ocurre poder tomarme un cafetito o tecito en directo con su autor y mantener una, seguro, interesante charla… tal vez algún día.

Hay temas sobre los que me encanta leer y con los que, casi de salida, me tienes ganada: brujas, vampiros, elfos, dragones… Así que partíamos con una pequeña ventaja, como ya le dije a Anaga. Siendo una bruja la protagonista, ya la cosa pintaba muy bien, puesto que se trata de una joven con unos poderes extraordinarios que, la verdad, quien los tuviera. Pero, ay madre, nos encontramos con la iglesia en los tiempos en que veían con malos ojos a esas mujeres seguras de sí mismas, con poderes de sanación o cualquier otra virtud que pudiera parecerles extraña y/o lejos de sus cortas entendederas. Mucha ignorancia. Cada vez que tomo esta temática me sulfuro. Se me hiela la sangre en las venas recordando la inmensa cantidad de crímenes cometidos por la iglesia enarbolando el nombre de Dios. Pero vamos al libro, que es de lo que se trata…

Aunque Lorayne es rubia, me ha recordado mucho a la pelirroja Brave: rebelde, indómita, fuerte, luchadora, guerrera… ¡Me chifla! Si ya esto no es suficiente, el cóctel se acompaña con la figura paterna que, en este caso, me ha recordado un tanto a mi amado Kvothe de La sombra del viento. Oh, cómo me ha gustado, me entran hasta mariposillas en el estómago hablando de ellos. Pero ¡no se trata de la única bruja que aparece en el libro! Ojo al dato.

Padre e hija dejaron atrás una vida anterior buscando un lugar tranquilo, en donde vivir y dejar vivir —algo tan sumamente sencillo y que algunos se empeñan en que sea una tarea casi imposible—. Sin embargo hay personas interesadas en acabar con ellos y que están dispuestas a encontrarlos y perseguirlos hasta el fin de sus días.

Como ves la historia no tiene desperdicio y, si a eso le unimos la maravillosa y elegante prosa de Pedro, he disfrutado de cada página y se me ha hecho el libro tan cortito. Tan solo 113 páginas y se lee en un visto y no visto, pero yo quería más. Así que, Anaga, ¿para cuándo la continuación? O bien, ¿para cuándo el próximo? Porque aquí tienes a una personita que no te va a quitar el ojo de encima, que lo sepas.

Sinopsis:

En un pueblo cerca del Pirineo francés, a finales del siglo XVI, Lorayne y su padre son refugiados huyendo de una persecución de brujas. Lorayne está dotada con dones extrasensoriales en una época en la que quemaban en la hoguera a cualquiera (especialmente mujer) de quien tuvieran indicios de practicar brujería. Entre el fanatismo y la ignorancia reinante, Lorayne sufre el estigma de ser una bruja real… aunque no es la única.

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