Desde el momento en que lo vi, este libro de Jesús Carrasco me atrapó y no sabría decir el motivo exacto. Tal vez fuera su título "Intemperie", la portada, lo que nos contó un amigo sobre dicho libro. Supongo que fue un conjunto de factores, pero lo que es cierto es que, desde ese mismo momento, me persiguió. Me acordaba de su portada cada día, y sobre todo, cada vez que veía cierto libro blanco de mi marido en un mueble. En ese momento, solo pensaba en su título y aparecía de forma indefectible en mi cabeza.
Estaba claro, tenía que leerlo. Y como hago muchas veces, con esperanza lo busqué en mi Biblioteca favorita. Allí estaba, qué emoción cuando por fin lo encontré y lo tuve en mis manos.
Es uno de esos libros que me ha tocado mucho y de los que he tenido que dejar reposar, puesto que me dejó desarmada y con las emociones al descubierto.
Una historia muy dura en donde, siendo un niño el protagonista, a veces debes de apretar aún más los puños y tragar saliva para seguir leyendo. Una personita que huye de su casa, de su familia y permanece escondido a pesar de que, entre la patrulla de búsqueda, se encuentran su padre y sus vecinos. Momento en el que comienzas a pensar en qué terrible realidad habrá sufrido para huir de tal manera. Por suerte encontrará en su camino a un cabrero dedicado por entero a su rebaño, del que hace su oficia y su vida. Es entonces cuando comenzará a forjarse entre ellos una relación basada en la supervivencia, confianza, respeto y amistad.
Me ha gustado muchísimo la forma de narrar de Jesús que, entre otras cosas, demuestra un gran dominio del lenguaje y un gran trabajo de documentación. Deja que el lector vaya forjando la historia poco a poco, descubriendo la verdad por sí mismo. Uno de los títulos que ya se han quedado en mi memoria grabado a fuego, no solo por la dureza del relato, sino también por su mensaje de amistad, respeto, justicia y esperanza.
Es curioso porque este año parece que he salido totalmente de mi zona de confort y llevo leídos ya unos cuantos libros duros, de los que te remueven, te zarandean y hacen que descubras las miserias del ser humano. Sin embargo, de forma paralela, descubro el poder que lleva a una persona a seguir adelante, con tesón y esperanza. Jesús Carrasco, Philippe Claudel, Paolo Giordano han sido tres de los autores descubiertos y que han llegado para quedarse entre mis favoritos.
Sinopsis:
Un niño escapado de casa escucha, agazapado en el fondo de su escondrijo, los gritos de los hombres que lo buscan. Cuando la partida pasa, lo que queda ante él es una llanura infinita y árida que deberá atravesar si quiere alejarse definitivamente de aquello que le ha hecho huir. Una noche, sus pasos se cruzan con los de un viejo cabrero y, a partir de ese momento, ya nada será igual para ninguno de los dos.
Intemperie narra la huida de un niño a través de un país castigado por la sequía y gobernado por la violencia. Un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que la moral ha escapado por el mismo sumidero por el que se ha ido el agua. En ese escenario, el niño, aún no del todo malogrado, tendrá la oportunidad de iniciarse en los dolorosos rudimentos del juicio o, por el contrario, de ejercer para siempre la violencia que ha mamado.
A través de arquetipos como el niño, el cabrero o el alguacil, Jesús Carrasco construye un relato duro, salpicado de momentos de gran lirismo.
Una novela tallada palabra a palabra, donde la presencia de una naturaleza inclemente hilvana toda la historia hasta confundirse.
