Mostrando entradas con la etiqueta Escritores Japoneses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritores Japoneses. Mostrar todas las entradas

viernes

La fórmula preferida del profesor

 


He encontrado esta lectura justo cuando lo precisaba, o más bien, he encontrado a su escritora y la posibilidad de lecturas diferentes cuando más lo echaba en falta. La fórmula preferida del profesor, de Yoko Ogawa me ha permitido reconectar con esa forma tan sutil y elegante que al parecer tienen los escritores japoneses. Ya me ocurrió con Momoko y la gata, de Mariko Koike, como conté en la entrada que puedes encontrar en el enlace sobre el libro.

Es posible que yo no sea una lectora al uso. No tengo nada en contra de los bestseller y alguno que otro he leído, leo y leeré, pero estos ya se venden solos, como aquel que dice. Por lo general tienen una gran editorial detrás y grandes campañas de publicidad y marketing. Llegan al gran público sin ninguna traba. Pero yo, busco algo más... porque estoy segura de que hay escritores y libros que son joyas y si solo dedico mi tiempo a los más vendidos, jamás lo encontraré ni tendré el gusto de leerlos.

Aquí justo llega el momento en que una amiga me invita a un grupo donde se propone y lee a escritoras —porque de los escritores siempre se ha hablado, vendido y leído mucho, pero de las escritoras, no tanto—, y me embarga un sentimiento de agradecimiento y felicidad que solo entenderá quien haya buscado algo similar.

Esta es mi primera participación en dichas lecturas y ha sido de la mano de Yoko Ogawa y su preciosa historia en torno a un profesor de matemáticas, libro que la catapultó.

Reseña de La fórmula preferida del profesor


Yoko nos presenta a 3 personajes totalmente definidos a los que llegas a conocer en profundidad. Terminado el libro se han quedado conmigo, los siento cercanos, cálidos. Me gustaría cruzar la puerta de mi casa y encontrarme con ellos para saludarles, sonreírles y observarlos unos minutos con sumo respeto e inocencia.

En la historia también hay personajes secundarios. En concreto uno de ellos, de gran peso, aparece muy poco, pero he sentido su presencia en gran parte del libro. Igual que le ocurre a la protagonista, una madre soltera que es contratada para ocuparse de las casa y las comidas de un antiguo profesor de matemáticas.

Todo un reto puesto que ya han pasado muchas asistentas por allí y todas han durado poco. La peculiaridad es que el profesor es algo excéntrico y se relaciona con los demás a través de las matemáticas y... su memoria solo dura 80 minutos. Su vida cambió a raíz de un accidente y, desde ese momento, vive recluido. En esta ecuación también tendrá hueco el hijo de la protagonista, que con 10 años conocerá al profesor. Los tres entablarán una relación especial en la que el amor y la amistad serán el vehículo para una maravillosa transmisión de conocimientos y valores.

«Mira qué maravillosa sucesión de números. La suma de los divisores del 220 es igual a 284. Y la de los divisores de 284, igual a 220. Son números amigos. Son una combinación muy infrecuente, sabes. Fermat o Descartes sólo consiguieron descubrir un par, cada uno. No te parece hermoso? Que la fecha de cumpleaños y el número grabado en mi reloj de pulsera estén unidos por un lazo tan maravilloso ...!»

A pesar de ser un libro en el que se habla bastante de matemáticas, no es necesario ningún conocimiento sobre las mismas. Eso sí, sin lugar a dudas, con las explicaciones y el ánimo del profesor, te picará la curiosidad y querrás saber más. En mi caso desearía tener más conocimientos porque me gustaría entender el gran significado que posee para el profesor su fórmula preferida. 

Me ha encantado la escritura de Yoko y cómo nos cuenta la historia. Siento la misma sensación que con Momoko, siento que me lleva de la mano a través de una historia que provoca el volver a creer en la humanidad. 

Sinopsis 

Fenómeno social en Japón (un millón de ejemplares y otro millón en formato de bolsillo, película, cómic y CD) que desató un inusitado interés por las matemáticas, esa novela catapultó a Yoko Ogawa a la fama internacional.

En ella se nos cuenta la historia de una madre soltera que entra a trabajar como asistenta en casa de un viejo y huraño profesor de matemáticas que perdió en un accidente la autonomía de su memoria (solo le dura 80 minutos).

Aislado socialmente y obsesionado por los números, el profesor se irá encariñando con la asistenta y su hijo de 10 años, con quien comparte la pasión por el béisbol, hasta que se fragua entre los tres una improbable historia de amor, amistad y transmisión del saber.

Una novela que genera fe en el alma humana.


Preparando esta reseña he descubierto que, tras el éxito de La fórmula preferida del profesor, Yoko Ogawa recogió en Introducción a la bella de las matemáticas una serie de conversaciones en torno a este "mundo" con el profesor y divulgador Masahiko Fujiwara, también publicado por Editorial Funambulista al que, en algún momento, tendré que echarle el ojo.

Si tienes alguna idea de qué significa la fórmula para el profesor en una escena en concreto, no dudes en comentarme, por favor, te estaré muy agradecida.


Momoko y la gata

 Emociones humanas en una elegante historia de amor y suspense psicológico.

Reseña de Momoko y la gata

No he leído a demasiados autores japoneses hasta ahora y encontrarme con Mariko Koike ha sido un auténtico descubrimiento.

Tengo la sensación de que los autores japoneses tienen una sensibilidad y elegancia extrema para conectarnos con hechos cotidianos.

Pero aquí, tras la aparente cotidianeidad, la escritora construye una firme trama repleta de suspense psicológico. Lo que, aparentemente, puede comenzar como una ligera y dulce historia de amor hacia una niña y su padre te va envolviendo hasta dejarte cao.

Deslumbrante el estilo de su autora. Cómo te lleva con una mano suave y elegante. Te presenta a los personajes que, por lo que les ha tocado vivir, podrían ser débiles y confusos. Pero nada más lejos de la realidad, porque se van descubriendo sus personalidades complejas y fuertes.

Es curioso y no hay que perderse la última parte en la que Mariko Koike nos cuenta cómo llego a realizar, con este libro, un híbrido desviándose de las novelas de misterio. Sin someterse a reglas, sin restricciones, dejando fluir y haciendo algo que siempre le había llamado.

El resultado no puede ser más perfecto desde mi punto de vista. Momoko y Lala (la preciosa gata blanca) siempre quedarán a mi mente, protagonistas absolutas de esta maravilla.

Sinopsis

Escrito por la ganadora del Premio Naoki y del Premio Yoshikawa Eleji de Literatura, entre otros.

En esta elegante historia en la que asoman y se retratan las emociones humanas, podemos encontrar ecos de Mishima, Murakami y Kawakami.

Momoko solo se relaciona con su gata Lala desde el fallecimiento de su madre. Una relación tierna y a la vez extraña.

Masayo es contratada para cuidar de la niña. Cuando llega a la casa encuentra una niña especial, fría y de pocas palabras. Pero sabrá llegar a ella a través de Lala y poco a poco, nacerá entre ellas una tierna complicidad, a la vez que se irá enamorando de Goro, el padre de la niña. Pero este no será un amor correspondido, puesto que él solo tiene ojos para su nueva amiga: la bella Chinatsu.

La vida seguirá en una aparente calma, con un ambiente cargado de algunas mentiras. El tiempo transcurre hasta que la nieve cubre el jardín de silencio y los campos de trigo, momento en que comenzarán a salir a la luz secretos y verdades oscuras.

La dulce Lala, la gata, la esfinge blanca, se descubre como la clave de esta original novela donde se funden sentimientos e intriga, envolviendo al lector hasta un desenlace inesperado.

¿Qué me ha aportado leer Momoko y la gata?

Conocer a Momoko y a Lala ha sido una auténtica delicia de la mano de una pluma inteligente, sensible y elegante.

Mariko demuestra que hay otra forma de captar la atención del lector, otra forma de hacer. Y es muy interesante leer, tras su libro, cómo habla de esta obra escrita desde la libertad, fuera de convencionalismos del género, disfrutándola. Qué mayor orgullo que esta criatura diferente a la forma de hacer de las historias de misterio a las que antes se cernía.

Es algo que traspasa, llega y se instala en el lector.

Una auténtica maravilla que me ha llevado a replantearme las elecciones sobre escritores por los que podría decantarme y, sin duda, a partir de ahora, buscaré más autores japoneses.