Llegué a este libro porque buscaba lecturas con temática de naturaleza. De pronto, aparece este título y ¡Miguel Delibes! Hace tantísimo tiempo que no leía a Delibes. Desde el colegio o el instituto, no sabría decir. Lo penoso es que no recuerdo las lecturas que hice… Pues no hay más que hablar, me dije, ya puedes ponerte con él.
Reseña de La naturaleza amenazada
Este libro es una recopilación del discurso que dio en su ingreso en la Real Academia Española leído el 25 de mayo de 1975 y de 2 pequeñas obras sobre sus salidas de caza. Delibes era un firme defensor de la naturaleza, el campo, los pueblos y su cultura. Si bien los dos pequeños relatos me han gustado por el gran conocimiento del campo y de los seres que lo habitan, no tanto por la caza que personalmente rechazo. Pero el discurso, uufff, el discurso lo he señalado por todas partes. Notas y resaltes a diestro y siniestro. Solo por este texto merece la pena leerlo porque con las cosas muy, pero que muy claras, rechazo de pleno el progreso tal y como se ha entendido y se ha desarrollado. Madre mía, ¡si este hombre aún siguiera entre nosotros, le habría dado un síncope! Pero eso sí, hubiera seguido alzando la voz. Al fin y al cabo, todos podemos hacer algo, mucho más de lo que nos creemos, pero en muchas ocasiones preferimos cruzarnos de brazos y mirar hacia otro lado.
Vamos con algún ejemplo:
Fragmento del prólogo:
«En resumen, este libro que tienen ante ustedes es una nueva voz de alarma contra el progreso de atractiva apariencia pero donde la naturaleza —inexcusable para la vida— viene siendo sistemáticamente sacrificada a la tecnología.»
«Han sido suficientes cinco lustros para demostrar lo contrario, esto es, que el verdadero progresismo no estriba en un desarrollo ilimitado y competitivo, ni en fabricar cada día más cosas, ni en inventar necesidades al hombre, ni en destruir la naturaleza, ni en sostener a un tercio de la humanidad en el delirio del despilfarro mientras los otros dos tercios se mueren de hambre, sino en racionalizar la utilización de la técnica, facilitar el acceso de toda la comunidad a lo necesario, revitalizar los valores humanos, hoy en crisis, y establecer las relaciones hombre-naturaleza en un plano de concordia.»
«Tales invenciones aportan, sin duda, ventajas al dotar al hombre de un tiempo y una capacidad de maniobra impensables en su condición de bípedo, pero ¿desconocemos, acaso, que un aparato supersónico que se desplaza de París a Nueva York consume durante las seis horas de vuelo una cantidad de oxígeno aproximada a la que, durante el mismo tiempo, necesitarían veinticinco mil personas para respirar?»
«La medicina ha cumplido con su deber, pero al posponer la hora de nuestra muerte viene a agravar, sin quererlo, los problemas de nuestra vida. La medicina, pese a sus esfuerzos, no ha conseguido cambiarnos por dentro; nos ha hecho más pero no mejores. Estamos más juntos —y aún lo estaremos más— pero no más próximos.»
Y podría seguir y seguir, pero lo suyo es leer a Delibes, justo en este momento en que, debido a un virus, hemos tenido que estar confinados y hemos podido ver cómo se limpiaban nuestros cielos, nuestras aguas, como aparecían animales por zonas en donde no era usual verlos… este tiempo en el que debía de habernos servido para plantearnos mucho sobre nuestra forma de vida, leo este llamamiento a la cordura. Yo ya lo tenía claro, pero ahora lo tengo más claro aún.






