Poesía…, siempre lo he dicho, “tengo una asignatura pendiente con la poesía”, pues bien, allá que me puse con ella en un intento de que no fuera así. Tal vez elegí a Gustavo Adolfo Bécquer y sus Rimas y Leyendas porque es un clásico y un hito, porque me resultaba familiar, porque le rechifla a una amiga —a pesar de ser oscura, muy oscura—.
Me sumergí en su lectura y conecté con una parte de mi infancia y juventud que estaba refugiadita en algún rincón de mi memoria. ¿Y qué sucedió cuando salieron a flote todos estos recuerdos? pues que me emocioné, que me di cuenta de que no había asignatura pendiente, que siendo una niña y una adolescente buscaba y “coleccionaba” poesía.
Muchos docentes deberían de darse cuenta de que para enseñar no se necesitan imposiciones y análisis sino pasión por hacerlo y ganas de transmitir esa pasión… ¿Por qué digo todo esto? porque en mi paso por el instituto el mensaje que quedó en mí fue que era una absoluta inútil para entender la poesía... Cuando el mensaje que debían haberme inculcado es que no se trata tanto de analizarla sino de lo que moviera en mí y me hiciera sentir. No puedo dar más que las gracias a Bécquer, en mis tiernos años y en la actualidad, por enseñarme el camino hacia las sensaciones porque sí.
Y tras todo esto que he contado ajeno al libro, decir que me han gustado muchísimo más las Rimas que las Leyendas, dado que estas últimas se me han hecho menos accesibles y más oscuras e “incomprensibles” —no es que lo has haya entendido, pero algunas son un tanto “intrincadas”.
Sinopsis:
Bécquer confesaba al escribir la Introducción de esta obra, tan solo dos años antes de morir, que no quería llevarse consigo, el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro. De modo que Rimas y Leyendas reúne poesías y prosas simplemente porque todas ellas son criaturas de la misma imaginación que anhela liberarse para dormir en paz.
La influencia en el imaginario moderno de algunos de los poemas de las Rimas, como "El monte de las ánimas," "El rayo de luna" o "El beso," ha sido inmensa. Por su parte, las Leyendas se inscriben en la literatura gótica de autores como Hoffman y Poe, que supuso una ruptura con el racionalismo. Al rescatar las leyendas populares, el romanticismo dio un nuevo sentido a las denostadas supersticiones. Por que nos infunden terror los acontecimientos misteriosos o fantásticos? Son signos de lo sobrenatural, y como no es posible explicarlos racionalmente representan una sobrecogedora evidencia de nuestra limitada capacidad de comprender el mundo.

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