Siempre me ha interesado la psicología y, sin lugar a dudas, conocer cómo manejar las emociones y cómo mejorar las relaciones interpersonales es una de las grandes asignaturas pendientes en esta sociedad y sistema. A eso le añado que, en los últimos tiempos siento una necesidad acuciante de aprender, así que no es raro que buscara un libro como Inteligencia emocional, de Daniel Goleman.
Leer Ensayo puede ser muy reconfortante dado que, además de leer sobre un tema que te apasiona o sobre el que tienes curiosidad, la ansiedad por conocer el final de la historia desaparece, como ocurre con un libro en el que se desarrolla un argumento.
Mucho se ha hablado sobre el Cociente Intelectual pero, quien más y quien menos sabe, a poco que le interese el tema, que no es el único, ni siquiera el principal factor determinante en el éxito personal y profesional de una persona.
Podríamos decir que la Inteligencia Emocional está englobada dentro de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner que, por fin, reconoce y abarca distintos factores y áreas que pueden destacar y desarrollarse como capacidades en el ser humano.
En esta obra Goleman nos instruye en el funcionamiento del cerebro humano, dónde nacen las emociones, las diferencias entre emoción y pensamiento y cómo repercute en nuestro día a día. Es curioso descubrir la inmensa diferencia en cuanto a cómo repercutía en los humanos nuestra inteligencia emocional, en el inicio de los tiempos, a la actualidad.
Porque sí, hemos evolucionado muchísimo, hemos descubierto planetas, sistemas y estrellas, logrado volar con artefactos que vencen a la gravedad, construido cientos de viviendas en torres que se elevan hacia el cielo y tantas cosas más, pero, ¿qué hay de nuestra mente? ¿qué ocurre cuando nos asalta una emoción que nos desborda? ¿qué sucede cuando no conseguimos entender y conectar con nuestra pareja y nuestros hijos?
Las enfermedades mentales, entre ellas las más simples, como la ansiedad, la depresión, trastornos alimentarios nos sacuden cada más con golpes más certeros y violentos. Nadie nos enseña cómo motivarnos, ni a lidiar con los accesos de ira que secuestran nuestro cerebro... dejamos al sistema educativo que enseñe a nuestros hijos un código de valores y que les eduquen emocionalmente cuando el propio sistema está falto de equilibrio, cuando los profesores son los primeros que no saben lidiar con sus propias emociones, porque nadie les ha enseñado.
Pero hay buenas noticias, la mente es maleable y su neuroplasticidad es algo maravilloso, solo tenemos que plantearnos que podemos practicar y mejorar para conseguir una vida más plena y equilibrada porque, no lo olvidemos, somos seres sociales, pero con quien primero nos tenemos que entender y llevar bien es con nosotros mismos.
Algunos ejemplos o casos pueden resultar duros, así es, pero siempre hay un rayo de esperanza porque nos habla de qué se está llevando a cabo, cómo y dónde, o bien de cómo encararlo. Sin duda considero que es una lectura de base para adentrarse en otras obras y así continuar investigando y aprendiendo sobre algo tan interesante como una capacidad que podemos conocer, cuidar, fomentar y desarrollar para la vida.
Sinopsis
El Coeficiente de Inteligencia (CI) ¿determina nuestro destino? Mucho menos de lo que pensamos. En este fascinante y persuasivo libro, Daniel Goleman sostiene que nuestra visión de la inteligencia humana es estrecha, pues soslaya un amplio abanico de capacidades esenciales para la vida. Soslaya lo que él llama inteligencia emocional.
Apoyándose en la más moderna investigación sobre el cerebro y la conducta, el autor explica por qué personas con un elevado coeficiente intelectual fracasan en sus empresas vitales, mientras que otras con un CI más modesto triunfan clamorosamente.
La inteligencia emocional es una forma de interacción con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.
El déficit de inteligencia emocional repercute en mil aspectos de la vida cotidiana, desde problemas matrimoniales hasta trastornos de salud. El descuido de la inteligencia emocional puede arruinar muchas carreras y, en el caso de niños y adolescentes, conducir a la depresión, trastornos alimentarios, agresividad, delincuencia.
Ahora bien, todos podemos fomentar y robustecer nuestra inteligencia emocional, y el autor nos proporciona una amplia y detallada guía para conseguirlo. Basándose en la forma en que los niños aprenden a modelar sus circuitos cerebrales, Goleman nos enseña también un programa pedagógico para el desarrollo integral del ser humano.
El futuro no está escrito en ninguna parte; la inteligencia emocional no es un parámetro fijado desde el momento del nacimiento: cabe desarrollarla, cuidarla, fomentarla. Inteligencia emocional se ha convertido, desde su aparición en los Estados Unidos, en un best-seller mundial.

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