Continúo en mi búsqueda de lecturas cortas pero intensas, encontrando grandes obras de escritores clásicos, lo cual me sirve, además, como toma de contacto con su narrativa y saber si puedo seguir indagando en sus títulos sin miedo a perderme.
Así es como he llegado a Bartleby, el escribiente, de Herman Melville, cuya lectura me ha hecho sonreír y plantearme qué escondería una persona tan sumamente peculiar. Una obra original y conmovedora con muchos tintes kafkianos, que tanto me gustan y que, de nuevo sacude y recorre mi cerebro tras acabarla. Narrada por el abogado y jefe de Bartleby que queda sumamente tocado tras conocerle. ¿Alguna vez será el mismo de antes? Lo dudo mucho.
Sinopsis
Bartleby, el escribiente es una de las narraciones más originales y conmovedoras de la historia de la literatura. Melville escribió este relato a mediados del siglo XIX, pero por él no parece haber pasado el tiempo. Nos cuenta la historia de un peculiar copista que trabaja en una oficina de Wall Street. Un día, de repente, deja de escribir amparándose en su famosa fórmula: «Preferiría no hacerlo». Nadie sabe de dónde viene este escribiente, prefiere no decirlo, y su futuro es incierto pues prefiere no hacer nada que altere su situación.
El abogado, que es el narrador, no sabe cómo actuar ante esta rebeldía, pero al mismo tiempo se siente atraído por tan misteriosa actitud. Su compasión hacia el escribiente, un empleado que no cumple ninguna de sus órdenes, hace de este personaje un ser tan extraño como el propio Bartleby.
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